miércoles, 8 de febrero de 2017

Historia de un sueño roto

Otro año mas, al igual que la temporada pasada, el Real Club Celta de Vigo se queda a las puertas de la final que les permitiría pelear el primer título de su historia; y el guión no puede ser más parecido al de la temporada anterior.

Los pupilos del Toto Berizzo, recientemente nombrado mejor entrenador de La Liga en el mes de enero, encaraban la eliminatoria de semifinales contra el Deportivo Alavés con la ilusión que otorga eliminar a un grande como el Real Madrid en la ronda previa. Desde el principio se sabía que no sería fácil, pero todo el celtismo, en el que me incluyo, coincidía en que el sueño se podía cumplir, al fin.


El guión del partido de ida nos dejaba un encuentro de vuelta en Mendizorroza que avecinaba un desenlace ajustado. Bajo el diluvio caído en Vigo, el Celta se mostró serio y pudo llevarse el gato al agua en un partido que, entre los palos y la gran actuación de Pacheco, acabó con el 0-0 inicial.

Con todo por decidir en la vuelta, Berizzo optó por convocar a todos los jugadores de la plantilla, para poder celebrar el hipotético pase a la final. Millares de celtistas se desplazaron a la ciudad vasca de Vitoria, en la que tendría lugar el segundo partido de esta serie. Al igual que en Vigo, primó el buen ambiente entre dos aficiones que se centraron en animar a su equipo, generando así el gran ambiente existente en ambos estadios.

El partido de vuelta mostró a un Celta muy inferior al Alavés. Ni las genialidades de Iago Aspas, ni la velocidad de un desaparecido Theo Bongonda, ni la magia del "Tucu" Hérnandez y Wass pudieron darse cita con la historia en el estadio vitoriano. Puede ser por el nerviosismo de poder caer otra vez como el año pasado ante el Sevilla, o tal vez por la presión que lo que se jugaba equipo producía, eso es algo que nunca se sabrá. 

Desde aquí mi más sincera enhorabuena al Deportivo Alavés, que fue muy superior y mereció llevarse la eliminatoria. 

Este es el lado triste de esta eliminatoria, el que deja al celtismo muy tocado tras esta eliminación, haciendo pedazos un sueño que comenzó un 30 de noviembre en Murcia. Sin embargo, está no es nuestra última bala, nos quedan aún dos competiciones para seguir soñando y luchando, que no cabe duda que lo seguiremos haciendo.

Ahora hay que levantar cabeza, y volver a encontrarnos con nuestro fútbol, que tantas buenas tardes nos dio y nos dará, y que tantas veces hizo sonar la Rianxeira en la ciudad viguesa.

Tanto en las buenas como en las malas, siempre te amaré. Por eso grito con orgullo !SEMPRE CELTA¡

Asi cierro mi primera y no última aportación,
Diego

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